viernes, 18 de agosto de 2023

 Causas y afectaciones del conflicto armado en la región orinoquia




Estudiante:

Valeryn Martínez

Jorge Borelly




Docente:

Yulys Arteaga




Grado:

10°

    




     El conflicto armado en la región orinoquia

La región de la Orinoquía en Colombia ha sido testigo de un conflicto armado de larga duración que ha dejado profundas huellas en su entorno natural. Este conflicto, que ha involucrado a grupos guerrilleros, paramilitares y fuerzas estatales, ha tenido efectos devastadores en el medio ambiente de la región. A lo largo de décadas de enfrentamientos y operaciones militares, el ecosistema orinoqueño ha sufrido alteraciones significativas que afectan su biodiversidad, recursos hídricos y calidad ambiental.

Para respaldar estas afirmaciones, se puede citar el informe publicado por la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquía (CORPORINOQUIA) en 2019. Esta entidad gubernamental tiene la autoridad y la experiencia necesaria para analizar los impactos ambientales en la región. Según el informe, el conflicto armado ha resultado en la deforestación de vastas áreas de bosques y selvas, principalmente debido a actividades ilegales como la minería y la agricultura ilícita que han sido financiadas por grupos armados. Además, el uso indiscriminado de explosivos y la contaminación resultante de la actividad militar han afectado gravemente los cursos de agua y los humedales de la Orinoquía. Estos ecosistemas acuáticos son esenciales para la supervivencia de diversas especies de flora y fauna, muchas de las cuales son endémicas y están en peligro de extinción. El informe también destaca cómo la presión ejercida por el conflicto ha impulsado la migración de comunidades rurales hacia áreas protegidas, generando una mayor presión sobre los recursos naturales y agravando la degradación ambiental. La Corporación Autónoma Regional de la Orinoquía enfatiza la importancia de abordar la relación entre el conflicto armado y el medio ambiente como parte integral de la construcción de la paz y la recuperación de la región.

La región de la Orinoquia es rica en biodiversidad y un vasto ecosistema, pero el conflicto armado ha traumatizado profundamente su entorno natural. El impacto en el medio ambiente de la región es claro y desafortunado, lo que ilustra la interacción entre la violencia humana y la vulnerabilidad del ecosistema.

Uno de los ejemplos más llamativos de esta relación es la deforestación masiva provocada por los conflictos. Los grupos armados han talado árboles para construir campamentos y rutas de tráfico de drogas, despojando de vegetación a vastas extensiones de tierra. La degradación de los bosques no solo reduce la capacidad de los ecosistemas para proporcionar un hábitat natural y almacenar carbono, sino que también afecta la biodiversidad al desplazar especies que dependen de estos entornos. Además, la minería ilegal es otro ejemplo atroz del daño ambiental del conflicto en la región. Los ríos y arroyos están contaminados por productos químicos tóxicos utilizados en la extracción de minerales como el oro y el coltán. Esta contaminación afecta negativamente a los organismos acuáticos y las comunidades que dependen del agua para su sustento. Los sedimentos y los residuos químicos pueden cambiar la composición química del agua, creando un efecto dominó que afecta a toda la cadena alimentaria. El uso de la tierra también se ve afectado negativamente. El cultivo de cultivos ilícitos como la coca conduce a la deforestación y al uso excesivo de productos químicos. Estas actividades no solo degradan el suelo, reduciendo su productividad a largo plazo, sino que también contaminan los recursos hídricos cercanos, lo que agrava aún más los problemas ambientales.

Durante el conflicto armado en la región Orinoquía, se produjeron numerosos desplazamientos forzados de comunidades locales debido a la presencia de grupos armados y actividades militares. El desplazamiento forzado llevó a la degradación de tierras y recursos naturales, ya que muchas de estas comunidades se vieron obligadas a abandonar sus prácticas de conservación y manejo sostenible del entorno. La presencia de grupos armados y operaciones militares en la región Orinoquía condujo a la deforestación y destrucción de hábitats naturales, debido a la construcción de infraestructuras, la expansión de la frontera agrícola y la explotación de recursos para financiar sus actividades. La inseguridad generada por el conflicto armado obstaculizó los esfuerzos de conservación y vigilancia de las áreas protegidas, permitiendo la caza ilegal, la explotación de fauna y flora, y la contaminación de ríos y cuerpos de agua.

El conflicto armado en la región d¡”la Orinoquía, en Colombia, ha sido influenciado por una serie de factores complejos que han contribuido a su desarrollo y persistencia a lo largo del tiempo. Esta vasta región, compuesta principalmente por los departamentos de Arauca, Casanare, Guaviare, Guainía, Meta y Vichada, ha sido escenario de enfrentamientos entre grupos armados ilegales, fuerzas de seguridad y comunidades locales. Las causas subyacentes de este conflicto son multifacéticas y se remontan a décadas atrás. Uno de los factores clave en el conflicto es la presencia histórica de grupos guerrilleros como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estos grupos han encontrado refugio en las vastas y remotas áreas de la región, aprovechando su geografía para llevar a cabo actividades ilegales como el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal. La falta de presencia estatal efectiva en algunas zonas ha permitido que estos grupos se establezcan y mantengan su influencia

La cuestión de la tierra también ha sido un desencadenante del conflicto. La Orinoquía es una región rica en recursos naturales, incluyendo tierras fértiles y ríos navegables, lo que la convierte en un área estratégica para la agricultura y la explotación de recursos naturales. La lucha por el control de la tierra y los recursos ha llevado a tensiones entre comunidades locales, ganaderos, agricultores y grupos armados. Los desplazamientos forzados de comunidades rurales también han sido una consecuencia trágica de esta lucha por el control territorial.

El narcotráfico ha sido otro factor que ha alimentado el conflicto en la Orinoquía. La región proporciona un entorno propicio para el cultivo de coca y la producción de drogas ilícitas. Los grupos armados ilegales han utilizado los beneficios económicos del narcotráfico para financiar sus operaciones y reclutar a nuevos miembros. La competencia por el control de las rutas de tráfico de drogas y las áreas de cultivo ha exacerbado las tensiones y los enfrentamientos.

La falta de desarrollo socioeconómico y la presencia limitada de servicios públicos también han contribuido al conflicto. Muchas comunidades en la Orinoquía han carecido de acceso a educación, salud y oportunidades económicas, lo que ha dejado un vacío que los grupos armados han aprovechado para presentarse como alternativas de poder y apoyo. La presencia estatal irregular ha dificultado la implementación de políticas y programas que podrían haber mejorado las condiciones de vida y disminuido el atractivo de unirse a grupos armados.

En conclusión el conflicto armado en la región de la Orinoquía en Colombia ha tenido un impacto profundo y devastador en el medio ambiente y en las comunidades locales. Grupos guerrilleros, paramilitares y fuerzas estatales han participado en enfrentamientos que han llevado a la deforestación, contaminación de recursos hídricos y degradación del suelo. La presencia histórica de grupos armados ilegales, la lucha por el control de tierras y recursos, el narcotráfico y la falta de desarrollo socioeconómico han contribuido a la persistencia del conflicto. Esta situación subraya la interconexión entre la violencia humana y la fragilidad del ecosistema, y destaca la importancia de abordar tanto la construcción de la paz como la recuperación ambiental en la región de la Orinoquía.


lunes, 7 de agosto de 2023

 


                                                            La vida después de la muerte





Estudiante:

Keidys De León

 

 

Docente:

Yulys Arteaga

 

 

 

Grado:

10°





La vida después de la muerte



La vida después de la muerte es la creencia de que la parte esencial de la identidad o el flujo de consciencia de un ser vivo continúa después de la muerte del cuerpo físico o espiritual. 

Según diversas ideas sobre esta vida, la esencia del que vive después de la muerte puede ser el de algún elemento parcial o la supervivencia del alma, espíritu o consciencia que lleva consigo y puede conferirle una identidad personal.

 La humanidad siempre ha tenido la esperanza de que haya vida después de la muerte. Desde distintos puntos de vista, esta existencia continua hipotética tiene lugar en un ámbito espiritual, mientras que en otros casos, el ser puede volver a nacer en este mundo y comenzar el ciclo de vida nuevamente, probablemente sin recordar lo que ha hecho en el pasado. En este último punto de vista, tales renacimientos y muertes pueden tener lugar una y otra vez continuamente hasta que ingrese en un reino espiritual u Otro Mundo. 2 Los principales puntos de vista sobre la vida después de la muerte derivan de la religión, el esoterismo y la metafísica. 

Existe una extensa literatura sobre este tema a lo largo de los siglos, principalmente de fuentes religiosas. Existen también estudios etnológicos3 y tesis filosóficas. Múltiples tradiciones y corrientes de pensamiento están interesadas en esta cuestión, como el chamanismo, lamaísmo, espiritismo, teosofía o antroposofía. También existen relatos populares de manifestaciones de los difuntos o experiencias cercanas a la muerte. 

Todas las civilizaciones, desde tiempos prehistóricos, han dejado rastros de creencias en una existencia después de la muerte, cada una con su propia percepción de la inmortalidad, del espíritu, de la retribución de las almas y del sentido de la vida. Así, la creencia en la supervivencia del alma, tanto como el respeto por el difunto, están en el origen de múltiples ritos funerarios.

 Mediante determinados ritos se suponía que los hombres podían ponerse en contacto con el mundo de los muertos, en el Más Allá. Como en el caso del 'Día de los Muertos' o la consulta a determinados personajes del Hades. En Beocia, desde el siglo VI a. C., se iba a consultar al héroe Trofonio vestidos con bandas al estilo de víctimas de sacrificio, eran como aspirados con los pies por adelante a través de una estrecha abertura en la ladera de una montaña y recibían un golpe en la cabeza, regresando de nuevo el aire por la misma abertura. Se consideraba de este modo que habían tenido algún tipo de contacto con el Otro Mundo y que durante un tiempo habían estado considerados fallecidos. 

Algunos sistemas de creencias, como los de la tradición abrahámica, sostienen que los muertos van a un plano específico de existencia después de la muerte, según la determinación de Dios o un juicio divino basado en sus acciones o creencias durante la vida. Por el contrario, en los sistemas de reencarnación, como los de las religiones indias, la naturaleza de la existencia continua está determinada directamente por las acciones del individuo al final de la vida. 

En conclusión, se han presentado las dos grandes posturas sobre la muerte y la vida después de la muerte, una de ellas es la que presenta la ciencia, mientras que otra es la de la religión. Cada una de estas posturas constituye planteamientos filosóficos, teológicos, antropológicos o psicológicos, ya que se presentan en contexto determinados de convivencia social que dan cohesión a los diferentes grupos humanos, orientando así su comportamiento. Por ello, el estudio sistemático de las creencias permite conocer la forma en que los individuos interpretan la realidad y la organizan, así como la forma en que orientan su comportamiento. Por ello, surge la necesidad de construir una escala que permita conocer las creencias acerca de la muerte y la vida después de la muerte


    

                                                                   El sentido de la vida





Estudiante:

Valeryn Martínez 

 

 

Docente:

Yulys Arteaga

 

 

 

Grado:

10°





¿Tiene sentido vivir?

 

El eterno cuestionamiento acerca del sentido de la vida ha sido una incesante búsqueda que ha cautivado la mente humana a lo largo de la historia. Desde los filósofos antiguos hasta los pensadores contemporáneos, la búsqueda sobre el propósito de nuestra existencia ha persistido como una llama inextinguible en la búsqueda de la comprensión más profunda de nuestro ser y de nuestro lugar en el cosmos. En el corazón de esta búsqueda yace la cuestión fundamental: ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es el propósito detrás de nuestra existencia? Las respuestas a estas preguntas son tan diversas como las filosofías y creencias que han surgido en las diferentes culturas y épocas. 

Desde enfoques religiosos que atribuyen la vida a la voluntad divina, hasta perspectivas científicas que la explican como un resultado casual de la evolución, la búsqueda del sentido de la vida ha tomado caminos variados. Una perspectiva filosófica interesante es la de los existencialistas, quienes argumentan que el sentido de la vida no es algo predefinido, sino que es un producto de nuestras acciones y elecciones individuales. Para ellos, el sentido se encuentra en la autenticidad de vivir conforme a nuestras propias convicciones y valores, aun en medio de la incertidumbre y el absurdo inherente a la existencia. Otra perspectiva relevante es la búsqueda del sentido a través de las conexiones humanas y la contribución a la sociedad. Desde la filosofía utilitarista hasta las enseñanzas del humanismo, se argumenta que el sentido de la vida se encuentra en el servicio a los demás y en la construcción de relaciones significativas. En este enfoque, el propósito surge de nuestra capacidad para generar un impacto positivo en el mundo que nos rodea.

En última instancia, el sentido de la vida puede ser entendido como una búsqueda personal y subjetiva. Las respuestas pueden variar según la cultura, la religión, las experiencias individuales y las reflexiones filosóficas. Lo que es evidente es que la búsqueda misma es inherente a la condición humana, y es esta búsqueda constante la que nos impulsa a explorar, a crear, a amar y a entender. Ya sea a través de la conexión espiritual, la búsqueda de conocimiento, el amor, el arte o la contribución a la sociedad, el sentido de la vida reside en la capacidad del individuo para encontrar significado en su propia existencia y para compartir ese significado con el mundo que lo rodea.


 

La existencia de Dios

 

 

 

 

Estudiante:

Jeshua Navarro

 

 

Docente:

Yulys Arteaga

 

 

 

Grado:

10°

 

 






                                         De verdad  existe un ser supremo?



Desde tiempos inmemoriales, la cuestión de la existencia de Dios ha cautivado la mente humana y ha sido motivo de muchas discusiones filosóficas. Los seres humanos, en su búsqueda del significado y verdad, han planteado argumentos a favor y en contra de la existencia de un Ser Supremo. Los teístas defienden la existencia de Dios a través de diversos argumentos. 

Uno de los más conocidos es el Argumento Cosmológico, que señala que todo lo que existe tiene una causa y que esta cadena causal debe tener un inicio en un Ser necesario e incausado, es decir, Dios. Otro argumento es el Diseño Inteligente, que sugiere que la complejidad y perfección del universo y la vida son indicativos de una inteligencia superior, como un Creador divino. Por otro lado, los ateístas cuestionan la lógica de los argumentos teístas y presentan argumentos en contra de la existencia de Dios. Uno de estos argumentos es el Problema del Mal, que sostiene que la presencia del sufrimiento y el mal en el mundo es incompatible con la existencia de un Dios todopoderoso y omnisciente. Otro argumento es el de la Falacia Antropomórfica, que critica la tendencia a atribuir características humanas a un Ser Divino, argumentando que esto es una proyección antropocéntrica de nuestra propia naturaleza.

El debate se complica aún más con la diversidad de concepciones sobre Dios en diferentes tradiciones religiosas y corrientes filosóficas. Algunos filósofos han propuesto visiones más abstractas de Dios, como el Dios trascendente de la filosofía neoplatónica o el Dios como principio ordenador del cosmos de la filosofía aristotélica. En medio de este debate, surgen pensadores agnósticos que argumentan que la existencia de Dios está más allá de la capacidad de conocimiento humano, y que la incertidumbre es inherente a la cuestión divina.

poniendo en practica un ejemplo de la teoría científica nos dice que el humano siempre estuvo en la tierra y que la tierra se creo por el hecho de una explosión llamada el big bang que dice que a medida de una explosión se creo todo el sistema solar y por ende la vida en la tierra y gracias a millones de años de evolución se creo el homo sapiens sapiens o el ser humano actual, poniendo en duda eso se puede cuestionar que deseas creer, la existencia de un ser supremo que nadie nunca ha visto y no se tiene pruebas de su existencia o la posibilidad de la evolución que de eso si se tienen pruebas por ejemplo las nuevas generaciones suelen nacer con mas defensas hacia algunas enfermedades comprándolas con las generaciones anteriores.

En conclusión, la existencia de Dios sigue siendo un interrogante que no se va con el tiempo. Las argumentaciones filosóficas a favor y en contra de su existencia son el testimonio de la inagotable de la curiosidad humana y la búsqueda del significado último de nuestra existencia y el universo en el que habitamos.